miércoles, 15 de febrero de 2012

EL RELEVO GENERACIONAL


En todas las facetas de la vida, ha existido un relevo generacional en cualquier tarea, incluyendo las familiares. Si la esposa, ya mayor y con achaques, no puede realizar cierta tarea, la asumirá el marido o los hijos o ambos.
Ese relevo, nos alcanza a todos sin darnos cuenta. De repente, las chuletas de cordero, siempre las asaba el cabeza de familia en la barbacoa, bien para diez o para quince. Se daba la gran paliza, ¡qué no era tal! Tenía, cuarenta años, cincuenta o incluso sesenta.
La paella, la realizaban tradicionalmente los hombres, hasta que sin enterarse, ya no las cocinaban. No soportaba las dos horas de pie, a pie de fuego y humo. Un día, no determinado de antemano, dejó de hacerlas. No soportaba el calor del fuego, poner leña, sofreír la carne y las verduras, etcétera.
Igualmente, había un hijo, un sobrino o el yerno que tomaba el relevo. Y todo se realizaba con la misma normalidad con la que llega la vida y la muerte.
Todo esto, posee una relación convergente con los años de jubilación. La jubilación, no se puede imponer a través de la utilización de un mismo rasero.
Hay personas, algunas a las que poseo el gusto de conocer que, con 81 años, poseen una actividad increíble. Conducen rápidos y muy bien de reflejos. No han estado en su vida enfermos –y, no por haber llevado una vida muelle, sino a pesar de haber trabajado mucho. Sin embargo, pensemos en cuántos hombres y mujeres muren hoy cada día, entre los cuarenta y tantos, y algo más de los cincuenta; e igualmente el número de ellas que fallecen al principio de su década de los sesenta.
Sería mucho más normal, que se adelantase la vida laboral de los jóvenes que no desean estudiar a los catorce años. Y el empleo juvenil –como se le denomina– comenzara a esa edad.
Pero, esto sería cómo pedirle peras a los pocos olmos que quedan en España. El paro tan estratosférico en España, y la ruina económica y ética en la Comunidad Valenciana, ¡así cómo no, de la tasa de paro tercermundista que nos desacredita! No tiene que ver con el número de jubilados, ni con su edad.
Cierta noche, cenando en casa de unos amigos franceses, vinieron en nuestro honor tres matrimonios amigos y a los que ya conocíamos. Hablando del trabajo, y viéndoles más jóvenes que un servidor, ante mi asombro me dijeron todos estar jubilados. ¡Tenían 60 años! Y pienso que ahora, han elevado la tasa de jubilación a los 63 y la desean incrementar hasta los 67 al igual que en España.
El trabajo, no es para los viejos, y aquello de que ahora un hombre de 70 años no es lo mismo que hace cuarenta años, es una burda mendacidad –por decirlo de un modo fino. Los años y el tiempo son el mismo. No así, la medicina ni la farmacología. Pero, un hombre a partir de los 65 años, no encuentra trabajo ni pagando. Y uno de 50, tampoco.
Deseo aclarar, un concepto muy fundamental para este tema. El tiempo y la medición del mismo, la inventó el hombre. La gente, hace 100 años, la mayoría de ella desconocía la edad que tenía al margen de su analfabetismo.
Mis abuelos paternos, eran ambos analfabetos y la hermana menor de la saga igualmente, mi padre que fue el mayor de cuatro y el burro de la faena, criado en la masía de LA JUNQUERA en el término de Bétera, a partir de los 19 años, después de trabajar como un animal todo el día, mientras sus dos hermanos pequeños iban a escuela, él se iba entrada la noche a pie los cuatro kilómetros hasta el pueblo, y allí, un barbero daba clases a hombres. Al terminar las cuatro reglas y saber leer y escribir, el barbero le dijo que hasta ahí llegaba él.
Más tarde, y tras la maldita Guerra Civil, invalido, nos fuimos de caseros a otra masía, y yo trabajé desde los seis años hasta los sesenta y dos como los animales. Y no me mató el trabajo. Cómo decía mi señor padre: "De treballar no es mor ningú" pero, cuando eres joven.
Hacer trabajar y retrasar la jubilación a los viejos, es quitar oportunidades a los jóvenes, y para saber esto, no se necesita contratar a ninguna consultora.
Tirar el dinero, con los jóvenes que no desean estudiar a los catorce años, es absorber el Gobierno un gasto insostenible durante cuatro años más.
A los niños, los padres los deben educar desde la cuna, y educar a un hijo/a se hace duro, pero, debe serlo para ambas partes. Si hay que castigar se realiza, y si hay que dar un cachete, más de lo mismo. O acabar denunciando que sus hijos les pegan.
Lo bien cierto es que en nuestra Comunidad Valenciana, no hay un solo día que no salga un desfalco nuevo y millonario en euros dentro de la Administración Pública. Quizás, tan solo quizás, sería la hora de echar a todas las viejas glorias de este malsano PP, y comenzar de nuevo. ¡Aquí, sí que se necesita una gran jubilación!
Todos son culpables por igual. Los que se han forrado, con métodos oscurantistas y los que han callado. Saberlo lo sabían todos. ¡Pues todos fuera y comenzando por Rita Barberá y toda su larga corte que le están poniendo zancadillas al señor Fabra!
Mañana más.
José Pardo Ferrer.

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