viernes, 5 de agosto de 2011

¡MEJOR RETRASARSE, CAMARADA!


   Que el camarada presidente de España, no ha dado una buena a derechas y tampoco a izquierdas es un hecho contrastado. Salvo darles respeto a los homosexuales, e incitarlos para que hayan salido del repleto armario, y en el cual, a pesar de ser enorme estaban tan apelotonados, donde ya no se sabía quién era la máquina y quién el furgón de cola, y con todo, estando bien catalogados y numerados.
    En cualquier caso, el armario sigue repleto, pero al menos la persecución y escarnio que sufrieron por parte de la ley y de la sociedad más vulgar e inculta durante el franquismo, así como la asechanza y algunos asesinatos, al menos hoy, han terminado y ya son libres de expresarse públicamente cómo lo deseen. Igualmente, ostentan todo su derecho a seguir en el cobijo del rancio armario aquellos a los que así les guste.
   Y, ha realizado algunas cosas más, aunque mal vistas por la derecha rancia. Con lo cual, al fin no ha contentado a nadie, y lo peor es que ha mentido reiteradamente al pueblo, él y los que le han empujado a marcharse antes de hora. Todos éstos, han sido durante casi ocho años sus más fieles aduladores, pero, hoy y ante las circunstancias económicas tan graves por las que atravesamos, se han dado a la fuga. Lo han dejado sólo ante el peligro, para más tarde presentarse a las anticipadas elecciones con más cara que un saco de pesetas, y mentir de modo descarado. Incluso los habrá que negarán conocerlo. ¡Al tiempo!
   No me gusta que la gente se retrase, pero tampoco que se adelante. Zapatero, está purgando el pecado por una vez haber dicho la verdad: "Me voy", pero se ha adelantado, y en estas horas, el aislamiento lo corroe. Está envuelto por el manto de la soledad, y ésta es tan absoluta que no posee superlativo. Se define por sí misma, y él se ha quedado sitiado por ésta como castigo ante el adelanto sobre sus intenciones.
   Ya no sólo es Esteban Pons, ahora igualmente Durán i Lleida solicita un adelantamiento por la derecha, con el peligro que esta maniobra conlleva. Nunca las prisas fueron buenas, y hoy, se necesita calma, mucho trabajo en común y olvidar los deseos en beneficio propio. Creo que solicito demasiado.
   ¡Suerte, camarada Presidente!
   José Pardo Ferrer.

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