jueves, 12 de abril de 2012

LA POLS SERÀ SI LA CORDA ES TRENCA.

Así reza un refrán en valenciano: “La polvareda será si la cuerda se rompe”, y en España, nos encontramos cada día más cercanos a ser intervenidos. Y lo digo así, de un modo taxativo, por no bajarse del burro del gran bienestar social sobre el que viven aposentados los políticos.
Los recortes, que se están realizando y los que nos vienen, se deben a una cabezonería empedernida de los políticos. España, repetiré hasta la saciedad, no puede mantener el gasto público que suponen 17 autonomías, un gobierno central y una monarquía.
Al menos, hay que depurar muchos lugares que son auténticos cementerios de elefantes. Entiéndanse entre ellos, las Cortes y las Diputaciones, así como aunar ayuntamientos contiguos. El gasto público, no se ha tocado. Todo son excusas. No les interesa a ningún partido político que posea un sólo escaño, ni a los dos grandes y mucho menos a los nacionalistas.
Están llevando al pueblo a una ruina absoluta, y siguen destruyéndose miles de puestos de trabajo cotidianamente.
Para mayor escarnio, la desconfianza para con España por parte del capital extranjero es absoluta. Como dato, basta decir que han salido de España en los últimos nueve o diez meses, la nada pírrica cantidad de más de 100.000 millones de euros.
El capital extranjero, huye de España como de un país de leprosos, y desean los muy ladinos que nos gobiernan atraerlo, y crear puestos de trabajo a través de esta reforma laboral infame. Y a su vez, creen los muy “gilipollas” que con la mini amnistía fiscal, el dinero de los españoles que lo poseen fuera volverá.
¿A ver, si llega el de tantos políticos o el de la Casa Real?
Están consiguiendo, que los empresarios sin escrúpulos, estén aplicando los ajustes del 20 % de rebaja en los salarios, y mucho más.
Pero, desde los altos cargos no aligeran el peso de todos sus enchufados familiares y allegados, igualmente, tampoco prescinden del boato y el número de asesores ni de escoltas. Y, no dan ejemplo, ellos no se rebajan sus salarios salvo alguno y con menudencia. Todo muy impresentable. Muy desagradable, hasta que el pueblo estalle. ¡Y estallará!
No se puede vivir, con los precios de los carburantes. Ni de los transportes públicos. Ni con la cantidad de recortes sociales que cada día nos sorprende con algún nuevo, así como con impuestos imposibles de soportar. El gas natural, la electricidad, la botella de butano, las tasas de basuras, las contribuciones y un larguísimo etcétera.
Mejor largarse al Congo o lugares similares. A España en pocos meses la han convertido en un lugar donde no se puede vivir, salvo los muy ricos.
Y, por último, asevero que lo peor está por llegar, pero, que no olviden todos los políticos, que “la pols serà si la corda es trenca”.
José Pardo Ferrer.

miércoles, 11 de abril de 2012

Nicolás Sarkozy.

El actual presidente de Francia, desde el primer día me ha parecido un "payaso" gesticulante con tacones algo más altos que los de un bailarín de flamenco. Con el transcurso de su mandato, comenzó convirtiéndose en un primer espada de la UE ejerciendo el "peloteo" a Ángela Merkel. Un hombrecito algo cabezón y de dobles vidas, con una ideología colindante con la extrema derecha. Hace dos días, en campaña, aludió al partido socialista francés comparándolo con el PSOE español y la ruina que le había ocasionado a España conjugándola con la de Grecia. No me han gustado sus palabras. Demasiado similares al de un vulgar feriante de los de antaño. Por otra parte, no me han gustado, ya que España, en su forma de gobierno y en lo electoral es muy disímil al de Francia. De entrada, Francia con cerca de los setenta millones de habitantes, no posee 18 gobiernos más una monarquía. A partir de ahí, el fracaso de un incompetente Zapatero, sus errores fueron compartidos por cortijos del PP, y con más chorizos en los últimos años en el partido de la derecha. Pero Nicolás, con su actual esposa, se cree un playboy a sus 57 añitos y con permiso para opinar sobre España, y todo lo que le concierne a Bruselas en la UE. No me gustan los políticos entrometidos, y mucho menos si son forasteros. José Pardo Ferrer.

martes, 10 de abril de 2012

EN ESTE MOMENTO..

. ... así comienza su discurso Guindos: "España no necesita un rescate en este momento". Mañana ya veremos, esto lo apostillo yo. Mariano Rajoy, el huésped más invisible de La Moncloa, ha comenzado su angosta pero, de momento, corta andadura como presidente de España mintiendo en todos sus postulados de la campaña. Mal camino, para un hombre numerario del OPUS DEI. Una persona, cuyas creencias en lo divino, le obligan a asistir diariamente a misa, confesarse y comulgar. Sin embargo, mi querido Mariano, "alias el mea pilas" debe de reconocer que mentir cotidianamente al pueblo y confesarse no le absuelve del pecado ante su persistencia ante el octavo de los Mandamientos de la Ley de Dios. En cualquier caso, cosas en personas de su estilo y sentido de lo divino, se han visto muchos peores que las suyas, así que como un miembro más del pueblo español me joderé y aguantaré. El problema, estimado Mariano, es saber durante cuánto tiempo soportarán sus mendacidades el resto de los españoles que le votaron y no, salvo yo que tampoco le voté. No me cabe ninguna duda, de que España está realizando sus deberes económicos, y que los españoles –que no pertenecemos a ninguna clase política– los estamos soportando. Pero, poseo la duda razonable, ¿de los sacrificios económicos en sus sueldos, dietas, coches oficiales, gastos de viaje y demás prebendas que han sido capaces de recortarse todos los numerosísimos políticos que están en el poder y los que ejercitan la oposición y los que se marcharon? ¿Así, cómo en sus jubilaciones? Estimado Presidente, según Abraham Lincoln, en cierta ocasión dijo: "La democracia, es el gobierno de la gente, por la gente y para la gente". Y en otra, que deseo que se aplique usted, dijo: "Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero, no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo". Para mi humilde servidor de vuesa merced, en estos momentos, "Todo el mundo, somos los españoles". No nos mienta usted don Mariano, ni deje que nos mientan en su nombre quienes le rodean. Sean más humilde, y recórtense sus amplios y dobles salarios. El don de la doble ubiquidad no existe. Lo digo por Dolores de Cospedal, "alias, la bien pagá". José Pardo Ferrer.
EN ESTE MOMENTO...
... así comienza su discurso Guindos: "España no necesita un rescate en este momento". Mañana ya veremos, esto lo apostillo yo. Mariano Rajoy, el huésped más invisible de La Moncloa, ha comenzado su angosta pero, de momento, corta andadura como presidente de España mintiendo en todos sus postulados de la campaña.
Mal camino, para un hombre numerario del OPUS DEI. Una persona, cuyas creencias en lo divino, le obligan a asistir diariamente a misa, confesarse y comulgar. Sin embargo, mi querido Mariano, "alias el mea pilas" debe de reconocer que mentir cotidianamente al pueblo y confesarse no le absuelve del pecado ante su persistencia ante el octavo de los Mandamientos de la Ley de Dios.
En cualquier caso, cosas en personas de su estilo y sentido de lo divino, se han visto muchos peores que las suyas, así que como un miembro más del pueblo español me joderé y aguantaré. El problema, estimado Mariano, es saber durante cuánto tiempo soportarán sus mendacidades el resto de los españoles que le votaron y no, salvo yo que tampoco le voté.
No me cabe ninguna duda, de que España está realizando sus deberes económicos, y que los españoles –que no pertenecemos a ninguna clase política– los estamos soportando.
Pero, poseo la duda razonable, ¿de los sacrificios económicos en sus sueldos, dietas, coches oficiales, gastos de viaje y demás prebendas que han sido capaces de recortarse todos los numerosísimos políticos que están en el poder y los que ejercitan la oposición y los que se marcharon? ¿Así, cómo en sus jubilaciones?
Estimado Presidente, según Abraham Lincoln, en cierta ocasión dijo: "La democracia, es el gobierno de la gente, por la gente y para la gente".
Y en otra, que deseo que se aplique usted, dijo: "Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero, no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo".
Para mi humilde servidor de vuesa merced, en estos momentos, "Todo el mundo, somos los españoles". No nos mienta usted don Mariano, ni deje que nos mientan en su nombre quienes le rodean. Sean más humilde, y recórtense sus amplios y dobles salarios. El don de la doble ubiquidad no existe. Lo digo por Dolores de Cospedal, "alias, la bien pagá".
José Pardo Ferrer. 

lunes, 9 de abril de 2012

DON MARIANO, SOLO ES OTRO.


Otro político más creyente en el Divino Hacedor, y en los mandatos que le dictan nuestros grandes acreedores de la UE, pero al fin, un acólito de una ideología dispar a la del otro incompetente y predecesor presidente de España. A nadie en Bruselas, le gustaría que nuestro sistema financiero se viniese abajo. Sería como el hundimiento de otro Titánico –que por estas fechas cumple su primer siglo de una gran tragedia humana– y para remediar dicho acontecimiento, se necesitarían taponar las vías de agua con cientos de miles de millones de euros.
El buen Abad Marianito, de esta abadía laica denominada España, no ha sabido rodearse de unos tecnócratas adecuados y sumamente necesarios para paliar el desastre económico que entre los dos grandes partidos políticos han creado en nuestra Patria.
De ahí, que se me ocurra pensar que los españoles debiéramos comenzar a pensar en abandonar a estos dos grandes grupos de depredadores de la política, y pensar en otros políticos pertenecientes a partidos más jóvenes y menos contaminados por la podredumbre maloliente y chirriante que los años les ha otorgado.
Ver a un Pérez Rubalcaba, José Blanco y demás acólitos laicos, es cómo ver a Mariano Rajoy paseando por su abadía con las manos dentro de las mangas en meditación culinaria seguido a corta distancia por Arenas o Jesús Posada –como bien describe en Rojo y Negro el inolvidable escritor francés Stendhal.
La poda en el gasto público, ésta que debió comenzar por ellos mismos y los otros, no se ha producido. Entretanto, inventan una y mil estrategias para apretar el dogal que lleva a un 25 % de la población española a vivir por debajo del umbral de la pobreza.
En esto, y nada más, piensan como pócima sagrada económica para salvar a España de un rescate imposible.
La auténtica miseria, estriba en que los dos grandes partidos, son los únicos culpables. Ellos, y las miserias que invaden a vascos y catalanes en momentos tan delicados para nuestra paupérrima economía.
Los momificados componentes del PP, aún no se han enterado que, de momento solo están destruyendo más puestos de trabajo, y me pregunto desde mi supina ignorancia, cuándo se percatarán de que sin trabajo no hay dinero, o lo que es lo mismo, que el trabajo genera el dinero.
José Pardo Ferrer.

sábado, 7 de abril de 2012

MAÑANA, TERMINA LA SEMANA GRANDE.


De joven, cuando Sevilla debía de tener alrededor de 400.000 habitantes, y el turismo interior no existía, con una España intentando salir adelante en mitad de la década de los cincuenta, poseí la inmensa satisfacción de ver tres Semanas Grandes, alejado de agobios y de leyes absurdas entonces y necesarias hoy.
En aquellos años, los pasos los podías seguir y ver desde las aceras un tanto apretujado, veías pasar uno y caminabas al encuentro de otro. La noche del jueves y la madrugada y mañana del viernes, te permitía moverte y repartir tu tiempo entre Triana para ver al "Cachorro" o "Cristo de los gitanos" e ir a ver a Jesús del Gran Poder y Virgen de La Macarena.
A media tarde, descansabas y reponías fuerzas en el bar Los Baturrones, con media maceta de cerveza y un bocadillo de calamares, para seguir oliendo a cirio y escuchando las cornetas y el redoble de los tambores. Ver levantar, por los costaleros, el paso de La Macarena y mecerla, te ponía el vello de punta, y mucho más cuando una garganta desde un cercano balcón, con voz desgarrada entonaba una "saeta" con aquel sentimiento pleno de fe religiosa.
Me gustaba aquella Sevilla provinciana –al igual que la Valencia de entonces– y plena de gracejo, duende, de tabernas y de oradores en las mismas –discutiendo del Betis y Sevilla, sin que ninguno de los contertulianos hubiese pisado nunca el Heliópolis o el Nervión– con sus vejetes con la "mascota" de ala ancha portada con salero sin igual.
Los colmados, se repartían por toda la Sevilla antigua, y vi aparecer la primera cafetería sevillana en la calle Sierpes, se llamaba Catanambú y rompía los viejos moldes de la calle más transitada de aquella capital de Andalucía.
Para mí, tras haber visitado muchas ciudades de Europa o del Lejano Oriente –cito las civilizaciones milenarias–Sevilla es única en su conjunto. Más tarde, por cuestiones laborales la visitaba con bastante asiduidad, y lejos de cansarme cada vez me enamoraba más.
Mi amada esposa, sabe que si un día me pierdo, debe buscarme en Sevilla.
"Sevilla la llana", con un centro antiguo que nunca acabas de admirar suficientemente su influjo, con su parque de María Luisa, los jardines de Murillo y los de María Cristina. Con su barrio de la judería, el de Santa Cruz, donde muchas callejas pueden tocar ambas paredes con los brazos extendidos. Con la calle Del Candil y su historia popular del porqué de dicho nombre.
No te cansas de verla en cualquier época del año, e imposible de olvidarla especialmente en su incipiente primavera durante su Semana Grande que mañana acaba plena de sentimiento por parte de los cofrades de las distintas cofradías.
¡Hasta la próxima, ya que siempre quedará la siguiente!
José Pardo Ferrer.

¿HAY POLÍTICOS DE VALÍA?



Como debiera de ser, bajo este título mi relato está basado con la clase política española, y en el horizonte –suponiendo que los españoles jóvenes lo poseyesen– en el que no se vislumbran caras nuevas con manos limpias.
El Partido Popular y sus líderes, hieden a naftalina hasta las cachas. Y, la derecha más ultra, ésta que dejó en sus cortijos el fétido tufo de la herrumbre, hoy chirría cada jornada que abre la boca para mentir. En esto, igualan al incompetente Zapatero.
Ver a Mariano Rajoy, actuando cual vulgar títere a los pies de nuestros acreedores europeos, me da pena y siento lástima por mi país. El paro, con este sistema económico absolutamente restrictivo, realizará el milagro de que antes del 2013 alcance la cifra de seis millones de desheredados al no poseer el derecho y acceso a un trabajo más o menos bien remunerado, pero, trabajo al fin.
La parte de la Unión Europea, que manda y reparte las instrucciones se han empecinado en utilizar el sistema de HAYEK a ultranza. Seguramente, lo realizan así por temor a utilizar el de KEYNES, por la vanidad de no parecer ser algo más socialista.
Sin embargo, queda claro a la vista de los resultados, que las privatizaciones absolutas de la escuela austriaca que proclama Hayek nos llevan a abandonar la producción y a través de ella, generar un gasto, una demanda y un pleno empleo.
La Banca, ha promovido con su intervención sin responsabilidades penales ni societarias, una gran parte de la burbuja inmobiliaria. Para, más tarde, ser rescatada sin recato por el capital de todos los españoles. ¿Qué van a pagar unos intereses? Es algo que queda en la lontananza imaginativa de los más tontos.
A España, entre otros factores gubernamentales de atroz propagandismo ideológico, por parte de un gobierno manirroto e incompetente pero, pertinaz en su proceder erróneo, la ha apuntillado el no realizar nada por parte de los que hoy mandan y ya lo realizaban en sus feudos.
Creer en el cambio o en la calderilla, hubiese estado bien siempre que, en las comunidades autonómicas en las que gobernaban y choriceaban, hoy, fuesen un ejemplo de bienestar y pleno empleo para el resto de España. Pero, ha sido todo lo contrario, el peor ejemplo lo ha proporcionado el PP.
Y un servidor, ya cansado y con la mirada turbia a pesar de vivir cercano a la costa mediterránea, solo veo a moros y ningún horizonte. Sobre la mención de los moros en la costa, en mi tierra valenciana, siempre se ha empleado como una metáfora con cierta autenticidad histórica, y así la menciono yo.
Y lo peor, para los españoles, es que nadie se va de la política salvo casos aislados que confirman la regla. Los que quedan, están más vistos que el trasero del alguacilillo, y en ese horizonte, hasta alcanzar el ultramar no se vislumbran nuevas hornadas de políticos decentes y que se apliquen de acuerdo con la sentimental definición de lo que debiera o debiese ser un político.
¡Y, así nos va! ¿Hay políticos en activo de valía? Rotundamente NO.
José Pardo Ferrer.